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Cómo medir el caudal y la caída de su quebrada

Con una manguera, un balde y un reloj usted puede llegar a una conversación con cifras propias en vez de con una corazonada. Esta guía explica qué puede observar usted mismo, cómo anotarlo y —tan importante como lo demás— hasta dónde llega lo que midió.

Dos mediciones distintas, y conviene no confundirlas

Lo que mide usted: observación inicial
Sirve para saber si vale la pena que alguien suba hasta su predio. Se hace con lo que hay en la finca, en un par de horas, y se equivoca sin consecuencias: si el número está flojo, lo corregimos en la visita.
Lo que medimos nosotros: aforo en sitio
Es la medición con la que se dimensiona la máquina y se firma un contrato. Se hace en época seca, con instrumento, con método documentado y con fecha, y queda escrita en el informe que usted recibe.

Ninguna potencia se garantiza con una observación inicial, ni con la nuestra ni con la suya. Lo que usted mida este fin de semana sirve para decidir si hay conversación, nunca para comprometer un equipo.

La caída

La caída bruta es el desnivel entre la boquilla de captación que usted tiene en mente y el sitio donde quedaría la turbina. No es la altura de la cascada, no es lo que usted camina por el sendero, y no es la diferencia entre dos puntos cualesquiera del predio.

El método de la manguera, paso a paso

Es el más accesible y el más confiable de los que puede hacer usted solo. Pide dos personas y paciencia.

  1. Consiga una manguera transparente, larga, y llénela de agua sin dejar burbujas adentro. Las burbujas son las que dañan la medida.
  2. Párese en el sitio de la boquilla de captación que tiene en mente, con una punta de la manguera a la altura de sus ojos. Un ayudante baja con la otra punta por donde iría la conducción.
  3. Cuando el agua deje de moverse, las dos superficies quedan al mismo nivel. El ayudante marca en el terreno el punto donde su punta queda llena hasta el borde: ese es un tramo medido.
  4. Desde esa marca se repite el ejercicio, tramo por tramo, hasta el sitio donde iría la casa de máquinas. Anote cuántos tramos hizo y qué altura usó en cada uno.
  5. Anote también, aparte, cuánto camina la tubería entre la toma y la turbina. Es un dato distinto de la caída, y es el que más mueve el presupuesto de la obra.

Lo que también sirve, con reservas

  • Nivel de burbuja y regla, midiendo por tramos en una ladera despejada. Funciona, pero cada tramo agrega error y en pasto alto se vuelve lento.
  • El altímetro del teléfono o un GPS de mano. Da un primer orden de magnitud y nada más: son barométricos, se corren varios metros con el clima y se corren de nuevo mientras usted camina. Úselo para decidir si sale a medir en serio, no para escribirnos un número.

Por qué una caída sacada del mapa no dimensiona nada

Una carta topográfica le da el desnivel entre dos curvas de nivel, y eso ya trae su propio error. Pero el problema de fondo es otro: el mapa no sabe dónde va a quedar la boquilla, no sabe dónde hay terreno firme para fundar la casa de máquinas, no sabe si el trazado de la conducción puede pasar por ahí, y no sabe que el mejor punto de captación queda más arriba de donde usted lo imaginaba. La caída que sirve es la del proyecto real, no la del papel.

Dato de referencia: por debajo de 15 metros de caída bruta, el simulador advierte que una rueda Pelton deja de ser la máquina indicada. Es un criterio de nuestro modelo, no una norma, y no decide nada por sí solo: mucha caída con un hilo de agua tampoco da proyecto. La caída y el caudal se leen juntos.

El caudal

El caudal es cuánta agua pasa por segundo. Hay dos maneras de estimarlo sin instrumento, y cuál le toca depende de si el agua está concentrada o corriendo suelta por el cauce.

Método del balde, cuando el agua se puede canalizar

  1. Busque un punto donde el agua caiga concentrada: una tubería, una canaleta, una caída sobre roca. Si el agua va dispersa por el cauce, este método no sirve y toca el del flotador.
  2. Use un recipiente de volumen conocido y anote cuál es: una caneca marcada, un balde de pintura, un tanque pequeño. Si no está seguro del volumen, mídalo llenándolo con botellas y anote cuántas.
  3. Meta el recipiente de golpe bajo toda la caída, de modo que no se pierda agua por los lados, y tome el tiempo que tarda en llenarse.
  4. Repita tres o cuatro veces y anote todos los tiempos, no solo el que más le gustó. Si los tiempos salen muy distintos entre sí, es señal de que se está perdiendo agua por fuera del recipiente.
  5. Si la quebrada se reparte en varios brazos, mida cada brazo por separado y anótelos por separado. Sumarlos a ojo es la forma más común de inflar un caudal.

Método del flotador, en un tramo parejo

  1. Escoja un tramo recto, parejo y sin piedras grandes, donde el agua corra tranquila. Un tramo con remolinos o con caída entre rocas no sirve.
  2. Marque dos puntos en la orilla, separados por una distancia que usted pueda medir con cinta o con pasos contados, y anote esa distancia.
  3. Suelte algo que flote apenas asomado —una naranja, un palo corto, una botella con un poco de agua adentro— más arriba de la primera marca, para que llegue ya con la velocidad del agua.
  4. Tome el tiempo entre las dos marcas. Repita varias veces, soltando el flotador en el centro y también hacia las orillas, y anote todos los tiempos.
  5. Mida el ancho del cauce en ese tramo y la profundidad en varios puntos a lo ancho: en el centro y hacia cada orilla. Anote cada profundidad con el sitio donde la tomó.
  6. Mándenos los datos crudos y la cuenta la hacemos nosotros. El flotador de superficie va más rápido que el agua del fondo, y esa corrección es justamente lo que un aforo bien hecho sí tiene en cuenta.

No le vamos a pedir que haga ninguna cuenta. Mándenos los tiempos, el volumen del recipiente, el ancho y las profundidades tal como los anotó, y nosotros los convertimos. Un dato crudo bien tomado vale más que un resultado calculado con una fórmula sacada de internet.

Cuándo medir

En época seca, en el mes más flaco del año. Ese es el caudal que manda sobre el tamaño de la máquina, porque es el que usted va a tener justo cuando más necesite la energía. Una medición hecha en invierno, o al otro día de un aguacero, no dimensiona nada: dice cuánta agua bajó esa semana, no cuánta hay siempre.

Si le toca medir en temporada de lluvias, mida igual, pero anótelo así y agregue lo que sepan el mayordomo y los vecinos: cómo se pone la quebrada en el verano más duro que recuerden, si alguna vez se ha secado, y en qué meses baja. Esa memoria de finca vale mucho y no aparece en ninguna base de datos.

Lo ideal es medir dos veces: una ahora, para saber si hay conversación, y otra en el mes más seco. Si ya tiene mediciones viejas anotadas en un cuaderno, mándelas también, con sus fechas.

Qué anotar y qué mandarnos

Con esta libreta podemos decirle si vale la pena una visita, y usted llega a la conversación con datos propios.

  • Municipio y vereda, y el nombre de la quebrada si lo tiene.
  • La fecha de la medición, y cómo estuvo el tiempo las dos o tres semanas anteriores.
  • La caída que le dio, y con qué método la midió.
  • Los tiempos de llenado con el volumen del recipiente, o los tiempos del flotador con el ancho y las profundidades.
  • La distancia entre la toma y el sitio donde se usaría la energía, y si hay cruces de camino o de quebrada.
  • Hasta dónde llega un carro, y cómo se sube el material desde ahí.
  • Si hay otros usuarios aguas abajo de la toma, y si alguien más saca agua de esa quebrada.
  • Si el predio tiene red, planta de ACPM, solar, o nada.

El diámetro de la tubería no lo tiene que decidir usted: eso sale del cálculo, y el simulador ya trae un valor de partida que se puede cambiar.

Antes de salir a medir

  • No mida durante una creciente ni justo después. No vale la pena, y es peligroso.
  • La roca mojada del cauce resbala más de lo que parece. Vaya acompañado, sobre todo si va a bajar por la ladera con la manguera.
  • Si va a meterse al agua para medir el ancho, hágalo donde le dé por debajo de la rodilla y con alguien en la orilla.
  • Avísele a alguien de la casa por dónde va a andar. En ladera, una torcedura de tobillo sola es un problema serio.

Ya midió: ahora pruebe con sus números

El simulador de la página de inicio toma la caída, el caudal y la longitud de la conducción y le muestra qué podría producir su quebrada y cuánta compra de energía podría dejar de hacer, con los supuestos al lado de cada cifra y cambiables por usted. Es una estimación de gabinete, no un diseño y no una cotización.

Después mándenos los datos crudos por WhatsApp. Si el resultado le da bajo, o no le da nada, escríbanos lo mismo: casi siempre hay algo que revisar en el trazado, en el punto de captación o en la medición misma.

¿No tiene cómo medir? Escríbanos igual. Con el municipio, el acceso y lo que se ve de la quebrada ya podemos orientarlo.